24.2.12

Perder el sentido de la realidad [VEN 01]


Y…¿huelen muy mal los canales? Pues, depende. Depende de lo que quieras ver de Venecia claro. Una vez le oí decir a un isleño que la ciudad tiene tantas caras que hace falta vivir toda una vida allí para descubrirlas todas. Por desgracia, las hordas de turistas y estudiantes que vomitan los transatlánticos y autobuses en la isla de Tronchetto piensan saber ya todo sobre la Serenissima después de haber ido de Rialto a San Marcos y desde allí otra vez al autobús…y con cada uno de ellos aumentan las caras (falsas) que la ciudad les ofrece. 
Pocos de ellos han tenido la suerte de pasear  bajo una niebla tan espesa que, solo te permite ver tu mano cuando la pones delante de tu cara, donde las luces de las farolas parecen luciernagas suspendidas en la nada (sí, la nada, como aquella película de ‘La historia interminable’), donde el límite entre los canales y la orilla va apareciendo a cada paso que das, y donde lo único que escuchas es el eco de tus pasos cuando atraviesas la plaza de San Marcos.



Pocos  han visto como el agua de repente aparece entre las losas que pavimentan las calles, inundando la ciudad y fundiendo todas sus calles y canales en un único recorrido.
Pocos llegaron al amanecer al Palazzo Ducale y se encontraron con figuras vestidas de época posando para la salida del sol, haciéndote pensar que estas viviendo en el carnaval que vivió Casanova en su día.
Menos aún decidieron perderse por las calles en plena noche para encontrar embarcaderos vacíos donde tomarse una cerveza sentados en las maderas que se adentran en el canal grande.
Casi ninguno ha descubierto que en la Scuola Grande de San Marco existe un grabado en una piedra tan antigua como el mismo edificio que deja testimonio de cómo lo que ahora son leyendas, un día fueron realidad. Leyendas que hablan de riquezas, venganzas, fantasmas y espiritus.


Y prácticamente nadie tuvo la oportunidad de cenar sentado a las orillas del paseo de la Giudecca mientras tenía como fondo la tríade de San Marcos, el Campanille y el Palazzo Ducale acechados por una de las espectaculares tormentas eléctricas que llegan directas de los alpes al atardecer cada día del mes de Julio.

Mucha gente queda ensimismada en esta especie de sueño Ruskiniano, cayendo en la tentación de dejarse atrapar por la isla y no querer volver a tierrafirme, donde la realidad te atropella como los coches que no encuentras en Venecia.
Cuando se dejan conocer, te encuentras con venecianos que no salen de la comodidad de la isla desde hace al menos un año, viendo pasar a turistas, estudiantes y escapar a amigos hartos de esta irrealidad. Prueba de ello es que existe en alguna parte un contador que; con secuencia decreciente, te indica los habitantes que resisten.

Por desgracia, la ciudad no va a revivir gracias el millonario proyecto Moisés, que la protegerá de las mareas, ni a las constantes restauraciones que sufren sus edificios. El problema es otro: la ciudad agoniza del hastío de sus habitantes que van escapando poco a poco de la isla hacia tierras más firmes donde el sentido de la realidad no se haya perdido.




F. Javier Gallego. Corresponsal de Arquifobia en Venecia.
'De mí se puede decir que acabé la carrera en noviembre del 2010, casi 24 años después de mi nacimiento en Valencia. Titulado en arquitectura por la Universidad Politécnica de Valencia, me ví terminando los estudios en un momento de crisis económica y de crisis de la propia profesión del arquitecto.
Afortunadamente, pude disfrutar de mi etapa universitaria a pleno rendimiento, compaginando mis estudios con colaboraciones en diversos despachos.
Empecé las andadas en el mundo laboral trabajando en practicas en un pequeño estudio torrentino dedicado a la proyectación y construcción de viviendas unifamiliares y pequeños edificios residenciales.
El siguiente paso lo di en un estudio mas grande de arquitectura y urbanismo, dedicando mi tiempo al diseño de los espacios urbanos y el paisaje de la ciudad.
Durante el ultimo curso, accedí a una beca de colaboración con el departamento de composición de la UPV, abriéndome todo un mundo en la arquitectura de este campo. El trabajo mano a mano con los profesores Fernando Vegas y Camilla Mileto despertó un interés especial en mí por la historia, la investigacion y la restauración arquitectónica.
Paralelamente, desarrollé una gran afición por los viajes y el trabajo en talleres internacionales de arquitectura, participando en 3 de ellos durante los últimos años de la carrera.
Digamos que como consecuencia de los pasos que fui dando, tomé la decisión de accededer a la beca Leonardo, permitiéndome realizar las practicas en un estudio de arquitectura y restauración en Italia.
Como en tantos casos de jóvenes arquitectos, lo que empezaron como unas practicas, se convirtieron en trampolín para una colaboración más seria dentro del mismo despacho. Un año después, sigo trabajando en Torsello Architettura (Venezia), colaborando ya sea en levantamientos, proyectos de restauración, obra nueva, diseño de productos y concursos...y como no, en constante aprendizaje.'

1 comentario:

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