2.11.08

eduardo arroyo (según Luis Rojo)

Su formación como arquitecto ha sido y es viajar. Pero no se trata tanto de un viaje con meta, un desplazamiento vectorial que alcanza un objetivo y que distingue entre final y trayecto, sino que viajar es para él un modo de estar en el mundo, no desarraigado sino ligero y ubicuo, referidor de unas prácticas a otras, de unos lenguajes a otros. Son los sistemas, las relaciones, lo que se comprende en la perpetua comparación a que obliga y acostumbra todo viaje. Igual que el viaje no va hacia un objetivo tampoco el proyecto de arquitectura trata de descubrir una imagen visual, de construir un objeto. Hacer un proyecto es crear un atmósfera, un ambiente. Al principio, todo puede empezar narrando un cuento para, a partir de ahí, ir tirando del hilo y dejar que el proyecto vaya apareciendo. El grupo que le escucha contar, con el que trabaja, no es tampoco un equipo estable de colaboradores fijos, sino gente que también va y viene, que llega, cada uno desde su propio trayecto, a ese corro ocasional reunido en una sala de espera. 
Penélope quieta, sentada cada tarde frente a la trama del telar, también recorre, a una escala secreta que sólo sus dedos conocen, los zigzagueos sin fin de un viaje figurado. 

(El Croquis, En Progreso)

No hay comentarios: